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jun 26

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Discutir con la pareja I

Discutir con la parejaINTRODUCCION:

    La relación de pareja puede ser muy gratificante, más que cualquier otra relación, pero la situación de confianza e intimidad en la que nos sumergimos con nuestro ser amado y que tan especial resulta, permite que afloren características de nosotros mismos que solemos mantener reprimidas en otras situaciones por reconocerlas inapropiadas, así pues, el públicamente tímido puede mostrar un alter-ego algo más agresivo, el reprimido mostrarse más sátiro, el pacífico rencoroso y toda una gran variedad de combinaciones que se nos puedan ocurrir sin necesitar llegar a los niveles del “Doctor Jekyll y Míster Hyde”.             Por ello es conveniente identificar quienes somos en la intimidad y con quien estamos compartiendo ese nivel de convivencia, sin disfrazar de forma alguna nuestra esencia y sobre todo ser capaces de comunicarnos adecuadamente a la hora de dirimir cualquier conflicto natural en cualquier relación entre humanos, es decir saber “discutir con la pareja”.

            Este artículo pretende llamar la atención sobre las discusiones, especialmente complicadas entre pareja por los efectos residuales que dejan en cada uno de sus miembros, no obstante sus métodos no se limitan a la pareja y son de aplicación en la mayor parte de los conflictos que solo aportan una solución adecuada cuando se basan en el respeto y la consideración de la perspectiva del otro como tan buena como la nuestra desde su punto de vista particular, que puede no tengamos la fortuna de percibirla, pero no por ello es intrascendente.

            En este contexto, debatimos para compartir nuestra opinión y buscar una solución a una cuestión, discutimos para imponer nuestro criterio sin contemplar otras opciones salvo que sea con la intención de rebatirlas; es decir, el debate suele aportar soluciones y la discusión lleva al enfrentamiento y la imposición.   Las razones psicológicas que nos llevan a anteponer la segunda opción frente a la primera a pesar de reconocerla como más práctica exceden las pretensiones de este artículo cuya misión es aportar consejos prácticos y poco más.

            Por ello debemos ser muy conscientes de que resultados pretendemos del careo, si lo que buscamos es una solución, sea tomar las mejores acciones concretas o comunicar una situación que nos hace infelices, o por el contrario lo que buscamos es descargar nuestra furia sobre la persona que nos permite la suficiente confianza como para poder hacerle daño, en este caso, la discusión es un mal remedio que sembrará semillas de una cizaña que no queremos en nuestra relación y para relajarnos deberíamos buscar otros métodos más eficaces.

¿CUANDO DEBEMOS DISCUTIR?:Discutir con la pareja

Según como hemos explicado antes, no hay ninguna razón que justifique el imponer nuestro criterio sobre el del otro; de hecho cuando nuestras emociones dominan nuestro entendimiento no es buen momento para ningún debate y si nuestra pareja pretende forzarnos a ello, la respuesta debería ser, “Cariño, te amo con locura, pero en este momento no creo poder mantener una conversación de este tipo, si te parece, en cuanto sea posible te aviso”, y si creemos que es el otro el que no está capacitado en ese momento y solo será un griterío sin sentido, la respuesta será “mi  amor, sabes que quiero tratar este tema que tan importante es para nosotros, pero me parece que no es un buen momento, si te parece bien, cuando estés un poco más relajado, me avisas y lo hablamos”, naturalmente estas frases mágicas han de pactarse con anterioridad para no sentirse ofendidos al posponer el debate que quizá nos ofusca. De esa forma garantizaremos que el resultado de nuestro escarceo será la mejor solución posible y n o rencores o frustraciones.   Ojo, no empleemos este método para eludir el problema, pues la frustración es una termita muy mala de combatir que causa estragos irreversibles en cualquier relación.

Como es natural para el debate eficaz necesitamos intimidad, enfoque y tiempo; poco valor tendrán las conclusiones precipitadas por el “como quieras”, “tú mism@”, frente a la tele y peor cuando además de encontrar una solución debemos dejar nuestro ego satisfecho demostrando al público asistente que dominamos la relación.

Hasta aquí nuestra primera entrega, en el siguiente artículo trataremos otras técnicas eficaces que faciliten nuestra relación de pareja frente a esta encrucijada.

Enlace permanente a este artículo: http://www.rutasdevida.com/discutir-con-la-pareja-i/

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